domingo, 3 de agosto de 2014

Por los caminos de Malaui

Tras coger dos matolas y un minibús, esta tarde he llegado a Zomba desde Cape Maclear. No tengo mucho que contar de Zomba aún, aparte de que hemos vuelto al frío nocturno como en Lilongüe, así que voy a aprovechar para escribir sobre los tres tipos principales de transporte público que hay aquí, ahora que los he probado todos. Quién sabe, quizá os venga bien la información para un futuro viaje :-).

El primer viaje fue en bus. El que yo cogí, de la compañía más reputada, era un autobús del estilo a los españoles, pero algo más pequeño, mucho más viejo y con cinco asientos por fila, en vez de cuatro. El modo de empleo es como sigue: llénense los maleteros exteriores hasta arriba (sacos de 50 kg de maíz, cacerolas...); ídem con los compartimentos para las maletas de encima de los asientos, que además son más grandes de lo normal; por último, introdúzcanse tantas personas como asientos hay, y luego otras 30 o así, de manera que por cada fila toquen a uno o dos de pie. Los niños no ocupan lugar, así que acompáñese de los que sean necesarios. Voilà.


La matola es una furgoneta pickup normalita, no muy grande, adecuada para trayectos cortos (en kilómetros, no en tiempo). Esa es la que he cogido yo hoy, a media carga, ya que estábamos de parón. Para que os hagáis una idea de la capacidad, imaginad que empezáis a cargar la pickup hasta que quede razonablemente llena (maletas, redes con pescados, ruedas, bolsas, etc.). Después de llenarla con la carga, montáis a 26 adultos y 5 niños (capacidad empíricamente demostrada), y adelante, a sentir el viento en la frente.


Por último, lo que aquí se llama minibús es una típica furgoneta (Nissan Vanette, Toyota Hiace o similar) que hace los mismos trayectos que un bus, pero más frecuentemente y más rápido (para menos, por estadística, porque menos pasajeros implican menos destinos). Solo salen cuando se llenan (subjetivamente, a juicio del conductor). Este medio de transporte ya lo tenía conocido de Cabo Verde (las célebres hiaces, léase yas), y en mi primera experiencia aquí creo que he igualado el récord de entonces: 22 adultos, 5 niños y 1 pollo.

Y hasta aquí esta entrada temática :-). Mañana espero tener algo más que contar de las montañas de Zomba...

6 comentarios:

  1. Demasiado para una funcionaria de Tráfico... El pollo llego vivo? Lo increíble es que lleguéis los viajeros.

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  2. Como Saraza, yo soy fan de tu madre ;-)

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  3. Madre! Pues claro que llego vivo, y los viajeros tambien. Aqui estan hechos de otra pasta, mas comprimible :-). Ademas hay controles de policia cada dos por tres, pero todo esta dentro de la alegalidad :-)

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  4. Ya me quedo mas tranquila sabiendo que cada dos por tres hay controles de policía....por cierto, que controlan?

    P.D. Sin que sirva de precedente, permiteme que use tu blog para agradecer a mis "fans" sus comentarios.

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  5. Buenísimo Isabel!!
    La verdad que viendo estas cosas luego tiene que dar regomeyo multar a la gente por aparcar en doble fila. jajjajaj Y la policía debe controlar el nivel de las ruedas porque como miren el resto se quedan solos.
    Tito Diego, entre los tres medios de transporte el matolas el más pintoresco y con un nombre muy digno.
    Como diría Dani, me recuerda a los autobuses Arroyo, Burgos, España.

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