Otra primavera más llega, y algo dentro de mí de nuevo se vuelve a despertar, irrefrenable, y me impulsa a una nueva aventura (en mi escala...), a un nuevo continente...
Nunca antes había dedicado tanto tiempo a pensar y organizar - a preparar, diría, si no fuera porque la palabra presupone unos resultados que no alcancé - un viaje como esta vez. África... Cuántas páginas leídas, cuántos vuelos buscados, cuántos destinos contemplados para acabar yendo directo al corazón... Dice el eslogan que Malaui es el corazón cálido de África, y algo de razón tendrá (¡espero!) cuando de él se hacen eco todas las guías y muchos de los viajeros que cuentan sus experiencias en el país. Corazón en lo geográfico, encajado en una franja del sur de África entre hermanos mayores (Zambia, Mozambique, Tanzania); pero sobre todo, según dicen, en lo humano, por unas gentes famosas por su hospitalidad y su sonrisa.
No me engaño - llevo vacunas puestas, candados, botiquín y bagaje, por mucho que nada le prepare a uno para lo que está por venir. Pero, a pocas horas de la partida, es tiempo de ilusión: ¡vamos al corazón!
Y una vez más, tras las mismas dudas (¡qué vanidoso!, ¡qué vergüenza!), llego a la misma conclusión y abro este blog, que finge servir para contar mi experiencia día a día, cuando en realidad lo que consigue es concederme el privilegio de viajar lejos llevándome a todos vosotros conmigo :-).
Primera etapa: ¡Lilongüe!
Nunca antes había dedicado tanto tiempo a pensar y organizar - a preparar, diría, si no fuera porque la palabra presupone unos resultados que no alcancé - un viaje como esta vez. África... Cuántas páginas leídas, cuántos vuelos buscados, cuántos destinos contemplados para acabar yendo directo al corazón... Dice el eslogan que Malaui es el corazón cálido de África, y algo de razón tendrá (¡espero!) cuando de él se hacen eco todas las guías y muchos de los viajeros que cuentan sus experiencias en el país. Corazón en lo geográfico, encajado en una franja del sur de África entre hermanos mayores (Zambia, Mozambique, Tanzania); pero sobre todo, según dicen, en lo humano, por unas gentes famosas por su hospitalidad y su sonrisa.
No me engaño - llevo vacunas puestas, candados, botiquín y bagaje, por mucho que nada le prepare a uno para lo que está por venir. Pero, a pocas horas de la partida, es tiempo de ilusión: ¡vamos al corazón!
Y una vez más, tras las mismas dudas (¡qué vanidoso!, ¡qué vergüenza!), llego a la misma conclusión y abro este blog, que finge servir para contar mi experiencia día a día, cuando en realidad lo que consigue es concederme el privilegio de viajar lejos llevándome a todos vosotros conmigo :-).
Primera etapa: ¡Lilongüe!

Pues... a mi me encantan tus entradas y las echo de menos el resto del año.
ResponderEliminarTe seguimos con ganas y con mucha envidia que intentamos disimular ;-)
Buen viaje amigo :-D
Bien viaje. Disfruta mucho y trae buenas historias que contar
ResponderEliminarAquí estamos para viajar contigo, aunque sea a través de las letras.
ResponderEliminarQue lo disfrutes y ya nos contarás muchas cosas sobre ese "PARAÍSO"... tan raro. ;-)
ResponderEliminarQué pena que me haya enterado tan tarde de la nueva dirección del blog :-( Pero ahora me pongo las pilas!!
ResponderEliminarHola Tito Diego!!!
ResponderEliminarMe cuelo por aquí corriendo en tu maleta, que voy con un poco de retraso y llego sudando.
Esta tarde me pongo al día.
El primer post promete. Poesía pura.
Esa mochila esperándote lo dice todo!!