1. Compartir el safari con un grupo de 16 estudiantes ingleses de 17 años, y sus 3 profesores. Esto, para que os hagáis una idea, es como cuando a nosotros nos llevaban de fin de curso a Revenga, solo que en Malaui: dos semanas haciendo voluntariado en una escuela del norte (habiendo recaudado los chicos los costes organizando actividades benéficas durante el curso escolar), y el safari como colofón y relax. Pero vamos, en lo esencial, como Revenga.
2. Los elefantes en mitad de la noche. Yo dormía en una tienda de campaña lujosa (con dos camas dentro), en un campamento abierto, que está fuera del parque nacional pero separado de él solo por el río Luangwa. Nos habían dicho que era común que los animales del parque se paseasen por nuestro campamento - sobre todo antílopes, babuinos, hipopótamos y elefantes. Por eso, por la noche teníamos que ir acompañados de un guardia a todas partes: darte de bruces con un hipopótamo en la oscuridad es casi siempre mortal. Aun así, estar durmiendo en la tienda mientras dos elefantes enormes se pasean alrededor de ella, sabiendo que con solo rozarla pueden echarla abajo, causa bastante desazón, creedme.
3. Los depredadores en acción. Era muy improbable, pero vimos a una leona de noche intentando atacar un grupo de antílopes: como en los documentales, pero de verdad. Impresionante. Vimos también un leopardo herido, y de día a estas leonas durmiendo impasibles a apenas metro y medio de nuestro vehículo abierto :-).
4. Las jirafas y las cebras. De niños, estamos muy acostumbrados a dibujar animales africanos en cualquier momento, pero yo hace mucho tiempo que había perdido esa familiaridad, y quizá por eso, con ojos de adulto, me he podido maravillar de que unos animales tan brutalmente extraños puedan existir. Extravagancias andantes.
Dejo la lista en el cuatro para no extenderme :-). Mañana salgo temprano hacia Cape Maclear para cambiar los animales por las costas del Lago Malawi. ¡Hasta pronto!

¡Qué miedo lo del campamento!
ResponderEliminarYa me gustaría a mi que Revenga se pareciera a eso :-)
ResponderEliminarGran aventura. No se si yo en tu lugar hubiese dormido algo. Abrazos
ResponderEliminarEso que dice Luch, es verdad. Él no hubiera dormido nada. Le cuesta cuando una niñita hace ruidillos con la nariz... :P
ResponderEliminarPues te juran y perjuran que los elefantes no van a tocar la tienda, por muy cerca que pasen, salvo que guardes en ella fruta (no era el caso), pero claro, ves las sombras enormes cerniendose y la congoja es... Imaginadme con la manta tapandome la boca y los dedillos asomando.
ResponderEliminarOstras tito Diego!! La próxima vez maquilla un poco los detalles que si no a Cliti no hay quien la lleve de safari como te lea, jajajajjaj.
ResponderEliminarLa especie estudiantis bretonis es la más temible. Gaticos y monetes, como diría Muchachada. En la foto te has jugado el tipo. The lions are waiting you!
Que pasada, ya enseñaras fotos y continuamos con la lista.